0 cometarios / Posteado en por Josie Arroyo

Es mucho lo que se conoce de la devastación que dejó el huracán María durante su paso por Puerto Rico el pasado mes de septiembre.  El Caribe siempre ha estado expuesto a estos desastres naturales, pero la catarsis que vive nuestra isla en estos momentos fue inimaginable.

Mi generación vivió el huracán Hugo en el 1989 y Georges en el 1998. Éramos niños o adolescentes y para la mayoría, un evento como este significaba algo: no ir a la escuela. Rercordábamos el no tener agua o luz eléctrica y que muchos perdieron sus techos o viviendas. Hasta ahí.

Ahora somos adultos y la experiencia muy diferente. Profesionales, con hijos, con deudas y negocios. Negocios que ahora no están operando y que según los expertos, es posible que el 40% de ellos jamás vuelvan a abrir sus puertas luego de un evento como este.

En Puerto Rico, el ecosistema empresarial había comenzado a crecer. En los últimos cinco años la idea de lanzarse a ser autoempleado o “inventarse” algún proyecto para renunciar a un trabajo tradicional, aumentaba. Programas de aceleración empresarial como Grupo Guayacán o la aceleradora creada por el Gobierno de Puerto Rico, Parallel18, contaban con números reales del impacto positivo que tiene el invertir en startups locales e internacionales, acompañado de un plan educativo como INprende y una red de apoyo.

Los incentivos ofrecidos por el gobierno, la llegada de fondos de inversión y una generación testigo de grandes avances tecnológicos e historias de éxito como Facebook, Uber o Airbnb, se reflejaba en la cantidad de nuevas compañías que comenzaban a abrir operaciones. El miedo a no tener un salario seguro comenzaba a desvanecerse y la ambición a crear ideas con potencial global, se sentía.

No esperábamos a María. Tampoco esperábamos estar meses sin luz eléctrica, sin acceso al internet o teléfonos. Pocos tienen luz eléctrica y las comunicaciones todavía no se reestablecen completamente.  Los sistemas de procesamiento de pagos, en muchos áreas, también son inexistentes. Sin teléfono, sin internet y sin cash ¿qué negocio sobrevive?

Para no morir en el intento, muchos nos hemos unido en búsqueda opciones de colaboración, expansión y exportación. Otros, han comenzado a relocalizarse fuera de Puerto Rico, en su intento de salvar lo que hace varios meses crecía.

Si estás pensando en cómo contribuir, una forma sencilla y efectiva de hacerlo y saber que la la misma llegará a los pequeños empresarios que también lo necesitan, es promoviendo estos negocios en crecimiento que actualmente exportan sus productos o servicios través de sus tiendas en línea. Además de Bien Cool, te incluyo una lista de algunos populares y que sabemos que te pueden gustar:

Brands of Puerto Rico

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Collective Request

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Concalma

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Merodea

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Local Story

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Lentejuela Vintage

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Moni & Coli

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Necromancy Cosmetica

Necromancy Cosmetica

Pícalo 

Pícalo

Bien Cool

Bien Cool

Si se te ocurre alguna otra tienda online, déjanos el nombre en la sección de comentarios.  

Josie Edmée Arroyo

Fundadora de Bien Cool

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